lunes, 13 de octubre de 2008

¿Miedo a los niños?

A veces se ve por los parques, las cafeterías o cualquier otro lugar público a padres desobedecidos constantemente por pequeños hijos (únicos) que se sienten con derecho a hacer su "santa" voluntad. Viendo esos ejemplares, la verdad, entiendo que a algunas personas les dé miedo tener hijos.

Pero en la calle, en el trabajo, en las tiendas a las que voy a comprar... me encuentro, demasiado a menudo, con gente que no quiere tener hijos y me pregunto ¿por qué?

Por motivos que no vienen, de momento, al caso de esta reflexión, oigo demasiados días a hombres y mujeres quejarse por que van a ser padres o madres y no quieren serlo. Y también me pregunto ¿por qué?

Bien, entiendo que mucha gente vive una vida acomodada, con la cantidad suficiente de dinero para permitirse ciertos caprichos con los que llenan su vida de emociones y recuerdos que les dan la satisfación suficiente como para seguir adelante el día siguente de sus vidas hasta que puedan permitirse otro evento satisfactor. Y pienso que no quieren renunciar a ello, a una situación que sin duda les ha costado esfuerzo conseguir, que les da un equilibrio (precario) entre los disgustos y los placeres cotidianos basado en la satisfación de sus aspiraciones personales, o al menos parte de ellas, y que una vez establecido el límite de su capacidad de satisfacer aspiraciones, éstas pasan a ser todas las aspiraciones que tienen.

Triste perspectiva.

Por supuesto un hijo les "destrozaría" la vida. Y no digamos más de uno... Así que, aun teniendo pareja estable durante mucho tiempo siguen con la misma vida que cuando tenían de 16 a 18 años. Con algún medio económico más pero ya está.

¡Qué pena me dan! Muchos de ellos dicen que todavía tienen mucho que "disfrutar", que los hijos los tendrán más adelante. Realmente los desean, pero no desean perder ese equilibrio que tanto les cuesta mantener. ¡Pobrecillos!

Un hijo te cambia la vida, sin lugar a ningún género de duda, pero ¿destrozártela?

Yo no sé qué tipo de persona puede haber hecho semejante tipo de afirmación, pero el caso es que mucha gente le ha creido... o se a refugiado en esa afirmación para justificar actitudes que sólo se pueden calificar de cobardes y egoistas.

Un hijo te cambia la vida. Te hace ver lo pequeñas y poco satisfactorias que son tus aspiraciones, al menos las que puedes satisfacer normalmente. A cambio te da grandes y magníficas aspiraciones y satisfaciones que dan un equilibrio distinto a tu vida, un equilibrio mucho más estable y mucho más sencillo de mantener.

Tener un hijo genera necesidades que no se tenían antes de su concepción, pero no tenerlos genera muchas "necesidades" absurdas que o son muy dificiles de satisfacer o dan un pobre sentido a nuestra vida.

Esta mañana llevaba casi una hora jugando con mi hija de 4 meses. Desde que decidimos tenerla, hasta hoy no ha habido un solo día que no haya sentido una emoción inmensa y una gran alegría cada vez que pensaba en lo que esperaba (antes de que naciera) o en la que está a mi lado todos los días desde que nació. Cada gesto, cada sonrisa, cada abrazo, cada beso son un premio sin comparación, la paz de saber que está ahí esperando a que le des un mimo, la mires, le hables, le des de comer, le cambies el pañal o le des un baño hace que todos los problemas que te acarrea el trabajo del cada día se aparquen lejos, que desaparezcan hasta que puedas volver a ocuparte de ellos el día que corresponda.

Tu sonrisa no es la misma, ni las ganas con las que te enfrentas al día a día, ni la importancia que das a las cosas que te rodean, ni a los problemas que se te plantean, ni a las necesidades que creías tener.

Y lo mejor es que los niños crecen y a la vez crecen todas las cosas buenas que te dan.

También dan problemas, no sólo tengo una hija de 4 meses, también tengo otros 3 de 8, 13 y 16 años y sé que no todo son flores... Pero da igual, una vez que ves a uno cualquiera de ellos feliz por lo que sea no importa nada que no sea esa felicidad que tienen.

Por favor démosle una oportunidad a nuestros hijos, dejémoslos nacer y crecer y no disfracemos nuestros mezquinos sentimientos de egoísmo y cobardía de sentido de la responsabilidad y de capacidad de autosuficiencia.

¡Benditos niños!

6 comentarios:

Eos dijo...

La verdad es que es triste ver tanto adolescente treintaañero y luego es curioso como a algunos les entra la prisa cerca de los cuarenta (más vale tarde que nunca)

DasGretchen dijo...

Muy bueno, si señor!!!

Crispal dijo...

Llego a tu blog gracias a Eos (no podrías tener mejor recomendación). ;-)
Espero que nos llenes de entradas tan buenas como la que acabas de escribir. Creo sinceramente que los católicos somos muchos más de lo que nos creemos, y gracias a los blogs estoy descubriendo una comunidad maravillosa de gente valiente que expone sus ideas sin callarse ante los insultos de los que nos odian. Por eso siempre es bueno saber que uno más da un paso al frente y pone en marcha su blog. Ánimo, no dejes de escribir. Siempre serás leído con atención e interés.

eligelavida dijo...

Decía la madre Teresa de Calcuta en Washington en 1994:

“Y por esto yo apelo en la India y en cualquier lugar - "traigamos de regreso a los niños”. El niño es un regalo de Dios para la familia. Cada niño está creado de manera especial a la imagen y semejanza de Dios para grandes cosas. Para amar y ser amado”.

Anónimo dijo...

Los que necesitais que el resto del mundo viva como vosotros para asi poder sentiros bien debeis estar muy amargados, no?

Chico, intenta ser feliz, al igual que lo somos los que decidimos no tener hijos ;). Suerte.

EPA dijo...

Muchas gracias a todos por leerme, es una reflexión hecha desde muy adentro con la que trato de comentar cosas que me hacen sentir bien.

Gracias Crispal por tus palabras, creo que todos los pasos hay que darlos sabiendo lo que se hace, pero pensando que sin riesgo no hay emoción.

(Para Anónimo) Yo no digo que todo el mundo deba tener hijos, eso es una cuestión de cada uno, pero sí que debería plantearse por qué no los tiene y, si como yo digo es por "miedo", con este comentario trato de que él/ella se lo quite. Aunque también puede ser que no encuentre con quién. En cualquier caso: tiempo al tiempo.