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martes, 10 de abril de 2012

Misiones Familiares 2012

Esta Semana Santa, como las dos anteriores, nos hemos ido de misiones toda la familia. Hemos estado en San Rafael, Segovia, un pueblo precioso atravesado por la carretera Nacional VI.
Las Misiones Familiares son una experiencia que une, educa y llena de alegría a la familia.

Desde la tarde del sábado previo al Domingo de Ramos hasta el mediodía del Domingo de Pascua de Resurrección unas 20 familias (con todos o casi todos los hijos) algunos jóvenes, un sacerdote y una hermana (97 personas), comparten durante casi nueve días su vida: ilusiones, esfuerzos, alegrías, experiencias, emociones, fe, recuerdos... todo.

Si toca cocinar, se cocina para todos; si toca limpiar, se limpia para todos; si toca divertirse se divierten todos. La convivencia es espectacular.

Pero eso no es lo mejor ni lo más importante. Lo más importante es la misión. La misión interior, interna y externa:

-Interior, con la que cada uno aprende, se acerca más a Dios, ora y recorre su camino de conversión.
-Interna, con la que todos nos apoyamos y compartimos nuestra vida, nuestra fe, oramos juntos y nos ayudamos a caminar hacia Jesús.
-Externa, con la que apoyamos a la parroquia que nos acoge, asistimos a todos los oficios de Semana Santa, llevamos nuestra fe a los que aceptan escucharnos, oramos y pedimos por todos los que nos encontramos en nuestro camino, invitamos a los habitantes del lugar a actividades preparadas por nosotros o de la parroquia (incluyendo los oficios), damos testimonio de vida de familia que cree en Dios y que trata de seguirle lo mejor que puede.

Dicho todo esto, las Misiones Familiares han sido una delicia. El trabajo para que todo estuviese al orden ha sido sencillo y llevadero, porque éramos bastantes para realizarlo y porque colaborábamos con el único afán de que los demás recibieran lo mejor que pudiéramos darles. Los tiempos de oración y vela en presencia del Santísimo (siempre que era posible, claro) muy reconfortantes, con motivaciones y cantos adaptados al evangelio diario. La misión puerta a puerta y por las calles dio de todo, pero las mejores vivencias aquellas en que nos acogieron con respeto, con cariño y en algunos casos hasta con ganas. La gente de la parroquia nos dio un buen testimonio nos acogieron e integraron en sus celebraciones.

Además vivir todo eso con tu esposa y tus hijos hace que los valores de otra forma, que los quieras mucho más y que des muchas gracias a Dios por lo maravilloso que es tenerlos a tu lado en todos esos momentos y experiencias.

Más personalmente, me han hecho crecer en humildad y en confianza en Dios y en María.

Fue muy curioso que el Viernes Santo, algo antes de las 12 del mediodía empezase a nevar y el período de “mal” tiempo se extendiese hasta terminar el sábado. El Domingo de Pascua de Resurrección hubo un sol radiante. Es como si hasta el tiempo meteorológico quisiera que recordásemos que Jesús sufrió y murió, pero que resucitó y nos salvó.

Así que me han gustado mucho. Aún se puede mejorar, dándose, y sobre todo dándome, más.

miércoles, 20 de abril de 2011

Un instante de fe

Estamos de misiones familiares y hemos salido a misionar esta mañana con nuestra querida Mater por la zona que nos habían asignado.
La mañana transcurría como cualquier otra: alguna gente te escucha y te hece algo de caso, otra gente te dice que tiene prisa, otra te pide con distintos grados de amabilidad que los dejes en paz...
Pero no habíamos encontrado ningún interlocutor digno de mención, aunque eso sólo Dios lo sabe.


Otros misioneros, en este y otros años, sí habían tenido esa fortuna con la cual nos alegramos todos. Añorando esta posibilidad pensé, oré o me inspiró el Espíritu Santo, que con fe en que es María la que sale de misión y nosotros meros instrumentos en sus manos y que es Ella y no nosotros, la que decide dónde y cómo actuar, tuve un instante inmensa fe en esta premisa e instantes después nos abrió la puerta de su casa una mujer con la que mi esposa y yo encontramos que teníamos grandes cosas en común y con la que pudimos conversar más de una hora.
El resto del día también ha sido grandioso, un auténtico regalo de nuestra Madre.
Aparte de darle muchas gracias por el día de hoy y por la lección recibida a Dios y a María, uno se pregunta ¿por qué mi fe es tan pequeña y tan breve? ¿Y qué ocurriría si fuera mayor?
Hoy el evangelio nos invitaba a sentirnos queridos por Dios tal y como somos. Yo me siento superafortunado porque he visto que Dios me quiere y me quiere tal y como soy.
Bendito sea.

miércoles, 7 de abril de 2010

Misiones Familiares

Esta Semana Santa nos hemos ido toda la familia de Misiones Familiares. Hemos estado en San Cristóbal y Trescasas (lindas localidades de Segovia). Allí nos hemos encontrado con otras familias de Schoenstatt para ir de misión y celebrar la Semana Santa.

La organización ha sido magnífica con actividades para todo el día y turnos de colaboración (desayunos, comidas, cenas, niños, limpieza y liturgia) bien equilibrados que hacían que todo estuviese preparado en el momento preciso.

Muchas risas, bromas de buen gusto, canciones...

Pero eso, habiendo sido magnífico, impresionante, imprescindible, básico y fundamental, no ha sido lo mejor.

Lo que más me ha gustado han sido 4 cosas que son muy difíciles de ordenar por preferencia.
  • El tiempo de misión en San Cristóbal fue un tiempo para aprender a dejarse guiar por los brazos de Dios y de María. La sensación de compañía de la Mater (puesto que llevábamos su imagen "por delante") y de Jesús (signado por las cruces de misionero al cuello) tanto delante de la gente que nos atendía como de la que no nos atendía, tanto delante de creyentes como de no creyentes, nos dio las fuerzas necesarias para sonreír, llamar a la siguiente puerta, abordar a la siguiente persona, sin que el desánimo, la pereza o el frío nos amedrantaran.
  • Los "pinchajes", aparte de la preparación de comidas y limpiezas, el espíritu de colaboración y compañerismo, la preocupación por el que está a tu lado y el ofrecimiento continuo de ayuda (sin agobiar).
  • Los oficios, hace como veinte años que no asisto a todos (y creo que al del sábado por la noche es la primera vez, pero no estoy seguro) y en cada uno de ellos "estar a lo que se celebra" y entender mejor el significado de la Semana Santa y de los actos y mensaje de Jesús.
  • La oración de la noche, momento de descanso y recogimiento, fundamental para revisar el día, para dar gracias por todo, para renovar energías y hacerse pequeño delante del Santísimo y adorarlo (siempre que pudo estar expuesto).
Es una lástima que haya durado sólo 9 días, espero volver el año próximo y dar más y mejor.

Esto y todos los enlaces de esta entrada es un añadido, pero ésto me ha parecido tan bueno que no he podido hacer más que decir: ¡Feliz Pascua de Resurrección!